martes, 28 de octubre de 2025

POESÍA FRAGMENTADA



OLVIDO

Tengo el corazón cansado,

de tanto suspiro,

de tanto olvido,

de tanto, tanto.

La gente olvidó mi nombre,

perdido en el jardín del hastío.

No encuentro las despedidas,

los adioses,

abandonados a medio camino.

Tantos romances.

Tantos desvelos.

Esfuerzos por no soñarte.

Por no amarte,

guardo tu presencia en mis sueños.

También tú me olvidaste.

Pero recuerda nuestras nostalgias,

para que también yo

pueda recordarlas.


RUINA

Pisaste las ruinas de una vida,

y tus huellas levantaron murallas,

murallas que encierran corazones,

paredes que guardan esperanzas.

Buscaste la expresión escondida

entre los libros de alabanzas.

Entre loas y canciones,

murió en ti la palabra,

dejando sin armonía las noches desveladas.

Perdimos las emociones,

ya mustias y desgastadas,

por jugar con la ceniza

que quedara en nuestras almas.

Se fueron las razones.

Cayeron las murallas,

dejando,

en las sombras de la ruina,

sólo huellas de tus pisadas.


NATURALEZA ESTÉRIL

Has dormido en mi corazón.

Perdido por la niebla,

acampaste en mi alma:

paraje inhóspito,

árida llanura.

Bebiste de mi llanto.

Soñaste con mis sueños.

¿No sentías que dormías

sobre roca?

Y, al despertar,

magnífica ilusión,

mi corazón era de plumas.

Las plumas volaron con el viento.

El huracán arrasó mi alma.

Tu voz llama.

El silencio le contesta.

Su eco se enreda

en los espinos,

crecidos sobre la roca.

¿Qué pretendes sembrar

en naturaleza estéril?

¿Quieres encontrar poesía

en el infierno?


NAUFRAGIO

Llegaste tarde.

El barco se había hundido.

El naufragio de mi vida

era inevitable.

El mar devoró mi esperanza.

Las olas se llevaron hacia tu playa

los despojos de mi alma.

Intentas reconstruir un puzle

de piezas inexistentes.

Quieres buscar

en el fondo del océano

lo que olvidó mi mente:

palabras que nunca dije

y tú presumiste presentes.


ELEFANTE

El elefante de plata

agita su trompa airado.

Dime en qué espino

puedo encontrar tu corazón,

para siempre enredado.

Sobre su trono aguamarina

funde su plata,

ocultando las desdichas.

El elefante no olvida tu mentira.

Desangrada veré tu alma,

confundida con mis lágrimas.

No son sino desconocidas,

que se odian

sin ser presentadas.

La plata arderá

sobre mi cuello,

baluarte de los errores.

Únicamente fue un sueño.

Posiblemente un disparate,

como el que ahoga mi garganta.

Solamente, un elefante.


INSTANTES

Perdí los segundos

sobre su rostro pálido.

Esquivo su mirada,

perdida en el cabello,

que detiene los suspiros

en el límite de mi pecho.

El tiempo se detiene

en su sonrisa.

Bajo las sombras

que velan nuestros ojos

un tic-tac se adivina.

Reloj que cuenta los latidos.

Llamadas en el vacío vertidas

acuden a mi pensamiento.

Es más cercano el cielo

que un instante

en su Universo.


NARCISO

En el deleitable charco

de las vanidades

flota un narciso

sin imagen.

Hay un suspiro

sobre sus pétalos.

Con su tallo

enhebra soledades.

En el misterio del agua,

encierra a una bruja,

que le despierta cada mañana.

El viento firme.

La luz resbala.

Y las emociones

las guarda en una caja.

Por las tardes

dice a todos:

"Mi brujita es un hada"


REFLEJO

Marcela sonríe

frente al espejo

y, entre sonrisa

y sonrisa,

deja pasar el tiempo.

Marcela tiene

ojos de ensueño:

bellos, tiernos,

con una mirada

que nunca entiendo.

Su corazón palpita

por ese beso

que alguien le dio

hace algún tiempo.

Marcela llora

frente al espejo.

Soñó una noche

con el infierno.

Al despertar,

descubrió que su soledad

no era un sueño.


FURTIVO

Viniste lentamente,

incitando mi alma

con el silencio.

En aquel momento

no comprendí.

Tengo que dejarte ahora

en el olvido.


En un suspiro, tu nombre.

En una caricia, tu espíritu.

En un beso, tu despedida.

Y, al alejarse tu voz,

muero por escucharla.

Porque en tus latidos

quedó mi amor.


Las metáforas huyeron de mis versos.

Mi poesía no soporta el papel.

Esta pluma no escribe palabras,

porque su sonido se fue con él.


Hoy te recuerdo.

Como el pasado:

una sonrisa y una lágrima.

Un cuadro azul que rememoro,

bajo una ilusión cándida.

Mañana me recordarás.

Seré futuro inexistente

y pasado imperceptible.

Tu brújula marca hacia el sur.

Seré recuerdo azul en tu memoria.


ALAMBRADA

La muerte, embustera,

engañó a su cuerpo

y le hizo cobijarse bajo las rosas.

Eternamente enredado

en las raíces de su sueño,

riega con sus lágrimas

el jardín de los olvidados.

Reencuentra su miedo

bajo las zarzas,

agazapado bajo el peso

de lo mundano.

Su espíritu es hierro forjado.

De alambre frágil

son los lazos

que le aferran a un recuerdo

eternamente desgastado.


MEMORIA

Si abrieran mi corazón cansado,

flor de retama encontrarían.

Trofeo dulce que, en su paso,

dejó la vida.

Visiones quedan en mi cabeza

de lo que fue mi infancia.

Y, ahora, imaginación mutilada,

la memoria se me pierde

y nada hay tras la mirada.


Explosión en el horizonte.

Recorrer ese instante

y callar para siempre.

Fuego de artillería.

Granadas en la mente.

Lágrimas de rojo espeso.

Decide:

rendición o muerte.


VIDA EN SILENCIO

Negarse quiere a pensar

en la sordidez de su existencia.

La vida le ha dado conciencia

de su miedo.

Temor al rechazo

guarda escondido en su llanto.

Pasa su vida en silencio.

En sus horas de evasión,

todavía se sorprende

de un corazón candente

que guarda en su pecho.

Si sentimientos contiene,

él no lo recuerda.

Siempre consideró ser débil

al que de nostalgias se alimenta.

Vivió, sintió y olvidó.

Esa es su historia.

Sucesos que suceden a sucesos.

Tenga la muerte la victoria.


POESÍA EN EL OLVIDO

Murió el poeta.

En sus labios quedó el ritmo

de nuevas poesías.

Vacío permanece

su lugar en el universo,

que no llenará

un corazón que no siente.

Olvidó el mundo

su cantinela.

El poeta olvidó también

ese mundo

que por él no vela.

En su inexistencia,

compone versos,

poemas de silencio.

Nadie recordará

que ese vacío

es él quien lo crea.



jueves, 12 de junio de 2025

 


Con ojos benevolentes, releo antiguos poemas, retazos de mi alma adolescente, lacónica y algo patética. Aunque trato de contener mis sentimientos de vergüenza y culpa encerrados en el cajón del olvido, a veces es necesario regresar a épocas lejanas para sanar viejas heridas y reconciliarse con la persona que una vez fuiste. Como práctica de exorcismo espiritual, copio alguna de estas viejas líneas.


OLVIDO

Tengo el corazón cansado

de tanto suspiro,

de tanto olvido,

de tanto, tanto.

La gente olvidó mi nombre,

perdido en el jardín del hastío.

No encuentro las despedidas,

los adioses,

abandonados a medio camino.

Tantos romances, tantos desvelos,

esfuerzos por no soñarte.

Por no amarte,

guardo tu presencia en mis sueños.

También tú me olvidaste,

pero recuerda nuestras nostalgias,

para que también yo

pueda recordarlas.


martes, 11 de marzo de 2025

sssssssssss



Un soplo de brisa perfumada.

Un susurro acariciando mi oído.

Un silbido que llama a mi ventana.

Una sirena en mi mente en voz de alarma.

Un soneto que juega con las palabras.

Un sentimiento que descifrar no acierto.

Sano, sencillo, sereno.

Tú, el amor.

Mi corazón, un sonajero

lunes, 27 de enero de 2025

INFANCIA

  



Un corro de motas de polvo.

Una estatua de ecos.

Risas cristalinas.

Risas luminosas.

Un patio de escuela de la vida.

En el verano, carreras por el bosque.

En la noche, lluvia de estrellas.

Durante la siesta,

las motas giran en el aire.

Un, dos, tres…

Estatua risueña.


domingo, 29 de diciembre de 2024

INCORPÓREO

 

INCORPÓREO


Nunca había podido tocarla. En mi condición de ser etéreo, compartía el espacio con ella, me nutría de la energía que emanaba de su juvenil vitalidad y flotaba, invisible, en torno a su presencia. Pero, carente del sentido del tacto, no podía prestarle las caricias deseadas por mi alma intangible. Después de tantos años brindándole una compañía silenciosa, tomé la decisión de convertirme en su aliento, única opción posible para nuestro amor.


Microrrelato seleccionado en el X Concurso de microrrelatos románticos "Porciones del alma"

DESMEMORIA

 

DESMEMORIA


Ensoñación amarga de tu figura,

la que guardan en secreto mis retinas.

Si fuera dueño de mis recuerdos,

reservaría para ti

el más cuerdo, el primero.

Pero las laceraciones en mi alma

borraron todo rastro

de memoria inteligible.

Ahora, sólo se revela tu nombre

en mis trágicas pesadillas.


Poema seleccionado en el IX Concurso de poesía "Tragedias poéticas"

jueves, 28 de noviembre de 2024

 MENÚ DE NAVIDAD


Un salón interior, sin ventanas, iluminado con luces artificiales. Mesas redondas se distribuyen por el amplio espacio, acogiendo a su alrededor a los comensales. El bullicio de las mesas llena el lugar y densifica el aire que se respira. Es 20 de diciembre y en ese mesón de pueblo se celebra la habitual comida de Navidad de la empresa. La reglamentaria decoración navideña adorna las paredes y techo del restaurante y un centro de mesa, también con motivos navideños, estorba las conversaciones cruzadas.
- ¿Viste a Sole? - Una de las trabajadoras hace un gesto con el mentón, señalando a una mujer de otra mesa. - ¿Si se agacha, le veremos hasta la fecha de nacimiento?
La interlocutora, una compañera de oficina que se sienta junto a la que ha lanzado el ponzoñoso comentario, se ríe tontamente mientras también lanza miraditas a la compañera de la minifalda.
- Por dios, Elena, no pongas esas imágenes en mi imaginación. - Finge estar escandalizado un tercer comensal de esa mesa.
Los otros miembros de la mesa comparten la broma, entre risas algo alcoholizadas y ante la aburrida mirada del único empleado que, en el extremo opuesto, no ha alcanzado a escuchar el tema de chiste.
En otro círculo, dos trabajadores discuten sobre un tema de trabajo y son regañados por sus compañeros. Las carcajadas y el volumen de las voces aumenta a la par que desciende el nivel de las botellas de vino y cerveza que se distribuyen por las mesas. Los camareros han comenzado a retirar los platos de la comida para servir el postre y los cafés. Y luego llegará el momento más esperado en que se abra la barra libre y la pista de baile. A esas alturas, Sole ya se ha agachado a recoger algo del suelo y ha ofrecido una amplia panorámica de su trasero a los espectadores que hayan osado mirar. También ha habido reconciliaciones de compañeros, enfrentados las últimas semanas por temas laborales, pero que, bajo la bendición del empresario en forma de suculento banquete, se han concedido una tregua mutua al ritmo de salsa cubana.
Se acerca Navidad y ese ambiente festivo y complaciente se respira en el aire. Habrá días de fiesta y están pendientes de liquidar las vacaciones y días libres que no se han disfrutado durante ese año. Incluso en el trabajo, el clima alegre y optimista se contagia de oficina en oficina, al compás titilante de las luces navideñas.
Pero no todo es alegría en ese banquete navideño. Hay hostilidades no resueltas, heridas que nunca dejarán de sangrar. Hay, sobre todo, personas a las que no le gusta la Navidad. En mitad de aquel salón, zarandeado por los cuerpos en movimiento de sus compañeros, Miguel permanece inmóvil. Él lo ha intentado. Ha fingido sonrisas y buenas caras. Ha respirado profundamente cada vez que la ira ascendía desde sus entrañas. Pero, en ese momento, rodeado de jolgorio y alegría, una intensa rabia, sorda y ciega, le está asfixiando. No puede decir que odie a nadie en particular. Su desprecio se reparte, en dosis bastante homogéneas, entre todos sus compañeros: superiores o subordinados, masculinos o femeninos, incluso, los no binarios, si los hubiera, son los objetivos de su falta de empatía. Con mal gestionado desdén, observa a los trabajadores que, fuera de su entorno de trabajo, se comportan como una bandada de gansos, dibujando formaciones sobre la improvisada pista de baile.
En otro momento, quizá hace unos años, él no hubiera tenido ojos más que para Sofía, la administrativa del departamento de recursos humanos. Ella es la única que ha logrado despertar en el endurecido corazón de Miguel algo parecido a la ternura. Sus ojos risueños, su voz dulce y su cálida sonrisa al tratar con él le hicieron creer que había redención para alguien como él. Sin embargo, tras verla flirtear, año tras año, con los nuevos fichajes de la empresa, ha perdido el mínimo interés que la chica logró arrancarle. Ahora, la puede observar bailando con un nuevo becario, joven y asquerosamente guapo, que la hace sonreír, no como le ha sonreído tantas veces a él, sino de una forma lasciva y ordinaria. Miguel se ríe con amargura por haber creído que Sofía era diferente. Definitivamente, no existe salvación para Miguel.
En esas últimas Navidades, después de tantos años esperando sentir algún tipo de emoción, Miguel se pregunta a qué se debe que él sea como es. Durante toda su vida, únicamente ha logrado tener dos sentimientos: la ira o la indiferencia. No recuerda haber sufrido ningún tipo de trauma, ni en la infancia ni en la edad adulta. No hubo abusos, ni abandono, ni dejadez. Tuvo una familia funcional, con padres y abuelos amorosos. Fue a buenos colegios y disfrutó de todos los privilegios de un hogar de clase media. No hay explicación de la que un psicoterapeuta pueda tirar para desentrañar su ser.
Miguel está cansado. Está aburrido de su vida. Necesita un punto de inflexión. Quizá, provocar una pelea, como las que incitaba durante el instituto, le dé un subidón de adrenalina que le haga llenar, por unos instantes, ese enorme vacío. Tremendamente fácil y enormemente fugaz. Necesita algo mejor que eso. Imágenes grotescas visitan su mente mientras lleva su mano al bolsillo interior de su americana y palpa el acero, duro y frío, del arma que su padre dejó olvidada al morir.

DEDICATORIA

 Siempre te quejaste de que no te dedicaba mi poesía. No cabes en mi poesía. Siempre fuiste grande para ella. Un corazón inmenso, que no se ...